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El conflicto después del 11 de septiembre de 2001
Vladímir Putin aprovechó los atentados en los EE.UU. de 2001 para situarse al lado de la coalición internacional contra el terrorismo e intensificó la escalada militar en Chechenia, argumentando estrechas conexiones entre los guerrilleros chechenos y Al-Qaeda. Para él, la guerra de Chechenia representa la participación rusa en este combate internacional.
De este modo, a partir de 2001 los chechenos pasan de ser "bandidos" a ser "terroristas" y Putin establece un acuerdo tácito con Occidente, especialmente con el gobierno de EE.UU., para tener vía libre para resolver sus problemas internos con el "terrorismo checheno".
La realidad del islam en Chechenia, sin embargo, es otra: los chechenos siempre han profesado un islam muy tolerante y abierto de tipo sufista. Y no fue hasta la primera guerra checheno que el wahhabismo (islamismo radical) irrumpió en la república. Una parte de los rebeldes chechenos aceptaron dinero procedente de Arabia Saudí y algunos guerreros wahhabitas (como Fatjá o Jattab) lucharon al lado de guerrilleros chechenos como Basáyev. Éstos fueron los que perpetraron, más adelante, sangrantes actos terroristas, que los separatistas no islamistas -como Masjádov- siempre condenaron.
La "chechenización" del conflicto
Tras dar por finalizada la guerra en 2001, el gobierno ruso quiere mostrar una aparente normalidad en Chechenia. Así, en 2003 se organiza un referéndum de autonomía bajo la ocupación militar y sin observadores internacionales en que un supuesto 96% de los votantes reconoce Chechenia como parte integrante de Rusia. Poco después, el gobierno ruso convoca unas elecciones presidenciales en las mismas condiciones en las que el candidato títere, Akhmed Kadírov, es escogido presidente de Chechenia atribuyéndose el 81% de los votos. Las organizaciones de derechos humanos denuncian un nuevo fraude. Mientras tanto, el gobierno de Masjádov continúa funcionando en las montañas.
Es el momento en que empieza la "chechenización" del conflicto: las fuerzas que combaten a los guerrilleros chechenos ya no son exclusivamente los soldados y los servicios secretos rusos: son también las fuerzas del nuevo poder checheno proruso, los kadirovtsi.
Los principales actores del conflicto serán desde entonces:
- el gobierno de Kadírov, impuesto por el Kremlin, altamente corrupto y que aplica los mismos métodos de terror que el ejército ruso;
- los chechenos independentistas, escondidos en las montañas y con una fracción cada vez más radicalizada. Aparecen también grupos islamistas que optarán por actos terroristas que golpearán Rusia: la toma de rehenes en el teatro Dubrovka, en Moscú, y el secuestro de los niños de la escuela de Beslán, en Osetia, que acabarán trágicamente.
Mientras tanto, los presidentes democráticos chechenos son asesinatos por el ejército ruso: en 2005 matan al moderado Aslan Masjádov. Con él se reducen las posibilidades de una salida pacífica del conflicto. Es sustituido por el vicepresidente Saduláyev, que será asesinado en Argún un año después. Desde entonces el cabecilla de los independentistas es Dokku Umarov.
La dictadura de Ramzan Kadírov
En primavera de 2007, Vladímir Putin designó Ramzán Kadírov como nuevo presidente de Chechenia. Hijo del antiguo presidente checheno Ajmat Kadírov (asesinato en un atentado a manos de los rebeldes chechenos), Ramzán se había convertido en el hombre fuerte del país y un aliado fiel del Kremlin.
La realidad actual de Chechenia es la de un país que se está reconstruyendo (ciudades resurgidas de los escombros como Grozni o Shalí son un buen ejemplo) que pretende ofrecer una imagen de estabilidad. Sin embargo, detrás de este espejismo existe una dictadura donde no se permite ninguna oposición política ni disidencia. Kadírov gobierna rodeado de una milicia particularmente sanguinaria, los kadirovtsi, acusados de secuestrar, torturar y asesinar a civiles con toda impunidad, creando un clima de terror: "La gente tiene más miedo ahora que durante la guerra. Esto es como Moscú en los años treinta: la gente se delata mutuamente y desaparecen personas de noche que nunca regresan. Ya nadie confía en nadie. Putin ha tenido un golpe de ingenio, ha dejado que Ramzan Kadírov hiciera el trabajo sucio. Ahora los chechenos se enfrentan a los chechenos". (Zaira, chechena entrevistada por Asne Seierstad en El ángel de Grozni, Ed. Maeva, Madrid, 2008.) |